Refrigeración de frenos
Un disco que se calienta demasiado deja de frenar: el líquido se acerca a su punto de ebullición, el pedal se hunde, las pastillas superan su rango de temperatura y se cristalizan. Ninguna pastilla ni ningún líquido compensan una refrigeración inexistente: la única solución duradera es llevar aire fresco al disco.
Tres piezas, una sola línea de aire
Una toma de aire capta el flujo en el parachoques o el faldón lateral. Un conducto de alta temperatura lo lleva a través del paso de rueda. Una toma canalizadora lo dirige hacia el centro del disco, donde atraviesa las aletas de ventilación. Se necesitan las tres: un conducto que sople al azar en el paso de rueda no sirve de nada.
¿Qué diámetro?
El Ø63 mm es el estándar para un turismo preparado, y el Ø75 a 100 mm para uso en resistencia o para un vehículo pesado. Deja el conducto un poco largo: un radio demasiado cerrado lo aplasta y lo estrangula.